jueves, 8 de enero de 2009

LA LEYENDA DEL LEÓN DE WEMBLEY..

Entry for June 30, 2007

LA LEYENDA DEL LEÓN DE WEMBLEY.

Quien fuera uno de los más brillantes arqueros del fútbol argentino, Miguel Ángel Rugilo, alcanzó la mayor celebridad hace dos décadas en un partido Argentina - Inglaterra, disputado en Londres.Curiosamente, su dilatada campaña como profesional apenas registró cuatro actuaciones en la selección nacional; sin embargo, sólo una de ellas le bastó para incorporarse al folklore futbolístico argentino -y mundial- con ribetes casi mitológicos. Es que el desempeño de Miguel Ángel Rugilo .durante el encuentro entre Inglaterra y Argentina, disputado el 9 de mayo de 1951 en el famoso estadio de Wembley, en Londres, lo catapultó definitivamente a la celebridad. Desde entonces, los memoriosos, críticos e hinchas lo recuerdan como el León de Wembley, una denominación casi siempre utilizada cuando se repasa la trayectoria del robusto ex guardavalla de Vélez Sarsfield.

Miguel Ángel Rugilo se incorporó al club de la V azulada llevado por un delegado, pintoresca especie hoy casi extinguida." Era arquero por la misma razón que la mayoría; mi torpeza para desempeñarme en otro puesto" decia.El debut en primera se produjo en 1937, contra River Plate. El equipo de Liniers cayó derrotado 3 a 0. pero Rugilo permaneció en primera cinco partidos más, reemplazando a Jaime Rotman, el titular lesionado. La confirmación definitiva como titular llegó recién en 1942.Un año después, emigró a Mexico. En 1946 volvió a Vélez Sarsfield.en 1951, Guillermo Stábile, director técnico de la selección nacional, lo incorporó al conjunto que habría de disputar dos encuentros contra sus similares de Inglaterra e Irlanda, en las islas. Sin saberlo, estaba a punto de vivir el momento más trascendente de su vida deportiva, en su más celebrada actuación.

"El primer partido, contra el seleccionado inglés, fue el día 9. Nosotros no teníamos demasiada noción de la trascendencia que tenía aquel encuentro. Ignorábamos toda la leyenda tejida en torno al viejo estadio de Wembley, verdadero templo del fútbol. Apenas sabíamos que allí los ingleses no habían perdido en los últimos 85 años."

"Apenas empezó el partido realicé una buena atajada. Eso me ayudó muchísimo porque me agrandé. Ellos sacaron, avanzaron, nunca me olvido, le cortaron la pelota al insider derecho y el tipo me pateó como venía. Fue un tiro fuerte, arriba, en un ángulo.Después vino el gol de Mario Boyé. Ellos seguían jugando al mismo ritmo, infernal, con que empezaron y con el que después terminaron. Sin jactancia, creo que aquella tarde tuve una buena actuación, pero nunca imaginé que serviría para promocionarme como lo hizo. A pesar del asedio, nunca dudé de que ganábamos ese partido. Sin embargo, faltando ocho minutos todo se derrumbó." El segundo gol fue un offside clavado, hasta los ingleses lo dijeron. "Durante todo el encuentro me habían ovacionado después de cada atajada, pero la del final fue tremenda. Ya nos íbamos de la cancha y la gente gritaba a lo loca. Como no sé inglés no entendía nada. El que me avivó fue Chichilo Sola, masajista de Vélez y de la selección que me paró diciéndome: Saluda, saluda, que esa ovación es para vos. Creí que se venía abajo Wembley. Después cuando llegué al vestuario me puse a llorar. "
"Al regreso -culminó su narración- había más de 10 mil personas esperándonos y, fundamentalmente, esperándome a mí. Era algo que no imaginaba, no obstante que en cada escala del viaje de vuelta había una nube de periodistas en los aeropuertos para fotografiarme y reportearme. El público siguió mi auto en caravana hasta mi casa, que estaba en Caaguazú y Cosquín, tocando bocina. Eso fue el 17 de mayo por la noche. Supe que quien me puso León de Wembley fue Luis Elías Sojit, que trasmitió el partido. Parece que se la pasó dele repetir: ¡Rugilo. un verdadero león! y cosas por el estilo. De ahí nació el apodo. El barullo en torno mío duró un par de meses."

El 22 de junio de 1951, poco después de su memorable actuación, Rugilo sufrió una seria lesión: rotura de peroné y ligamentos del tobillo. A fines del año siguiente Vélez le dio el pase en blanco. En 1953 jugó para el Palmeiras de Brasil, su campaña se prolongó más tarde en Tigre y 0'Higgins de Rancagua, en Chile. En 1958, con 41 años, dejó la practica del fútbol.

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