- Entry for September 13, 2008
-
A seis meses del crimen del hincha de Vélez, Emanuel Álvarez, su familia se presentó ante la Justicia y pide celeridad para que el caso no quede impune.
El 15 de marzo, Vélez jugaba por el Clausura contra San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro. Una caravana de 40 micros partió desde Liniers. En uno viajaba Emanuel Álvarez, 21 años. No llegó a destino. En el cruce de Perito Moreno y Mariano Acosta, recibió un disparo que las pericias determinaron habría sido realizado desde un edificio ubicado en esa esquina, pegado a una parrilla. Pero a casi seis meses del hecho, el crimen sigue impune. Y la familia, que de entrada optó por no mediatizar el caso, ahora se presentó como querellante para apurar a la Justicia a encontrar al culpable.
"Dejamos pasar este tiempo porque necesitábamos elaborar nuestro duelo y para darle lugar a la Justicia a que haga su trabajo. Además, no es agradable tragarse el sapo y encima tener que ir a buscarlo. Pero como no hubo muchos avances decidimos presentarnos. Porque más allá de que nos respalda la fe, hay un escenario que nos tiene que cerrar y es que hay un criminal que debería estar preso y sigue suelto", dicen Graciela y Hugo, papás de Emanuel.
--¿Tienen alguna hipótesis de quién lo asesinó?
--Sí. Sabemos que fue un hincha de San Lorenzo que estaba en la parrilla, discutió con hinchas de Vélez cuando los micros pararon ahí y desapareció. Y es de la zona. Pero la Justicia no apunta allí (NdeR: en realidad fuentes de la fiscalía le dijeron a Olé que tienen la misma hipótesis pero que faltan pruebas concluyentes para ir sobre la persona señalada y que esperan el resultado de unas medidas para intentar cerrar el círculo). Además, también son responsables quienes lo dejaron morir. La ambulancia tardó 20 minutos en llegar, la médica del SAME no se dio cuenta de que era una lesión de arma de fuego y en el hospital estuvo 30 minutos hasta que lo asistieron. Y ya era tarde.
--¿Usted iba seguido a la cancha, Hugo?
--No, pero a veces acompañaba a mi hijo.
--Por la violencia, ¿no le aconsejó dejar de ir?
--De visitante, siempre. Por eso para que nos quedáramos tranquilos salía con los micros del club, a todos nos parecía más seguro. Emanuel era repositor en un supermercado y ese día salió antes para ir en la caravana, así no corría riesgos. Y mire lo que pasó. Igual, no le hecho la culpa al fútbol. Esto no fue el accionar de una barra brava organizada sino de alguien que expresa esta sociedad violenta ahogada en el alcohol y la droga.
--¿Cómo hacen para seguir adelante?
--Sacando fuerzas de donde no las hay. Y sosteniéndonos en la fe. Yo soy pastor de la Iglesia hace 20 años, Emanuel estaba en el coro, mi mujer también. Algunos pueden pensar, "hacen todo esto y les matan a su hijo", pero yo no tengo nada que reprocharle a Dios. Es más, me ponen enfrente del asesino y a mí no se me mueve un pelo, porque ya lo perdoné. Que él se quede con la peor parte, haberlo asesinado. Yo me quedo con la mejor, con lo que fue. Pero eso no significa que no quiera justicia: lo perdoné, pero lo quiero preso, Que pague lo que tenga que pagar. El y todos los que dejaron morir a Emanuel.
sábado, 10 de enero de 2009
"Ya lo perdoné, pero lo quiero en prisión".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario